
En la madrugada del pasado jueves, 147 votos afirmaron la voluntad política del gobierno nacional de impulsar una ley de medios de la democracia y terminar con el Decreto-Ley de la última dictadura militar: “la espantosa 22.285”.
El Proyecto-Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados y ahora deberá ser tratada en el Senado en 15 días.
Según fuentes del oficialismo, ya contarían con 38 senadores a favor de la ley que le permitiría al gobierno convocar la sesión para tratar el proyecto, y no se descarta que el texto sufra algunas modificaciones para ampliar el respaldo y fortalecer el consenso.
Así, se estima que el 7 de octubre el Senado sea el escalón final para que el proyecto tome fuerza de ley y el kirchnerismo demuestre que aún conserva la iniciativa política, a pesar de la ajustada derrota electoral sufrida el 28 de junio de este año.
En los pasillos del Congreso se escuchó decir a un militante puro del kirchnerismo: “Y ustedes hablan de que se nos agotó el tiempo, que estamos en retirada, que entramos en agonía y que por la derrota electoral no íbamos a mandar la ley de medios. Muchachos, ¿y ahora de qué se van a disfrazar?”.
Las negociaciones de último momento con los legisladores del socialismo permitieron que estos acompañen el proyecto y logró una clara victoria política hacia adentro del partido liderado por Hermes Binner, actual gobernador de Santa Fe, frente a Rubén Giustiniani.
No se de qué se trata pero me opongo
Mientras tanto la oposición atacó frente a las cámaras de televisión y no desde sus bancas -lugar que la sociedad les entregó cuando los votó- a la futura ley de medios, demostrando así que con frases vacías quería esconder la incapacidad para leer el proyecto.
Las frases elegidas por la oposición, ideadas por asesores que confunden la política de los medios con la mediatización de la política, fueron: “Es una desprolijidad cómo se convocó a la sesión”, “ésta es una ley mordaza”, “Kirchner tendrá pleno control sobre los medios”, “quieren callar a la oposición y terminar con la prensa independiente” o que “la prensa es el cuarto poder que investiga y denuncia los hechos de corrupción de los políticos”, entre otros tantos descalificativos.
Estas declaraciones frente a las cámaras de televisión no hacen más que confirmar que la voluntad política del oficialismo le ganó, por ahora, a las presiones de las entidades periodísticas -como ATA Y ARPA- y a las presiones de los editores de los medios que digitaban desde sus pomposas oficinas qué diputado tenía aire y cuál no.
Desde este blog, ya lo anunciamos y vale la pena reiterarlo: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NO SON ESPEJOS DE LA REALIDAD, NI REFLEJO DE LO QUE PASA EN LA CALLE, NI MUCHO MENOS HACEN TAPA CON LO QUE OTROS QUIEREN TAPAR. Los medios son empresas políticas con intereses económicos.
Ahora es el momento en que el Senado se expida sobre el proyecto. Mientras eso ocurre, las pintadas en la ciudad avisan que si el vicepresidente debe decidir nuevamente, se multiplicarán los escraches que dejó la Resolución 125.
Aún se puede leer en algunas paredes de la ciudad: “Cobos traidor, saludos a Vandor” o la que sostiene: “un valium para Clarín”. No son latiguillos de campaña, ni mucho menos frases intimidatorias. Es la clara expresión de una parte de la sociedad, ni más ni menos.
Por último, Argentina es conocida en el mundo por muchas cosas: por el dulce de leche, por Carlos Gardel, por tener seis golpes de Estado en 100 años de historia política, por un líder que se refugió en Madrid y regresó al país después de 18 años de proscripción, por militares que pusieron los fusiles para matar a los propios ciudadanos, por enjuiciar a los asesinos que cometieron el terrorismo de Estado y por el gol de Diego Maradona a los ingleses.
A esta reducida lista hay que agregarle que un vicepresidente sea el referente de la oposición al gobierno que lo llevó en su fórmula.
Aunque parezca una verdad de perogrullo, es increíble seguir escuchando que los medios de comunicación son espejos de la realidad. Hacen muy bien en reforzar una y otra vez el carácter económico y de grupo de poder que los caracteriza. Un interrogante para plantearles (la verdad es que no tengo clara la respuesta):
ResponderEliminar¿Qué análisis les merece que en los noticieros más conocidos se haga un homenaje a un personaje tan discutible y repudiable como Rucci? ¿Qué lectura política podría hacerse de este hecho?
PACO
Gracias PACO por tu comentario. Me parece interesante la pregunta que planteás. Tendría que hacer un análisis un poco más profundo, sobre todo cuando el asesinato de Rucci aún no ha sido totalmente esclarecido (me refiero a la posible adjudicación del mismo a Montoneros).
ResponderEliminarSin embargo, a priori podría decir que creo que el homenaje viene de la mano de reflotar la "teoría de los dos demonios" ("Rucci = noble sindicalista, asesinado por forajidos guerrilleros") y de seguir instalando en la "opinión pública" que la política de derechos humanos de éste y el anterior gobierno no es más que un revanchismo montonero.
Saludos.
Güinas!
ResponderEliminarCabe destacar algo mas, sobre el tema Rucci. Además de permitirles tratar de instalar la teoría de los dos demonios, supusieron que contaban con un actor (actriz, en realidad) víctima de toda esta historia (Claudia Rucci) que supusieron les permitiría mostrar a una victima, encima peronista, pero acá viene la cereza...el punto es que la misma ni siquiera parecía peronista! Es decir, parafraseando a Blumberg, "una negrita, pero de corazón bien blanquito..."
Suerte que buzones tan berretas ya no se compran tan facilmente, y que la pobre chica dudo que haya estado al tanto de esta óptica, y quizá en breve pueda volver a actuar, que era bastante buena en eso.