8 de septiembre de 2010

Cría cuervos y te sacarán los ojos

Toda vez que existe una interrupción de servicio en un medio de transporte por un asunto gremial, o un corte de calle o movilización por algún conflicto, los medios de comunicación realizan el siguiente razonamiento: “de un lado están unos, del otro, otros y en el medio, la gente: usted y nosotros”. Se trata de una suerte de trabalenguas que los consumidores de estos medios aprendieron a la perfección, a tal punto que ya ni siquiera hace falta que los cronistas lo mencionen en las notas radiales o televisivas: en los días en que se producen paros, cortes o eventos similares, los reporteros entrevistan a “los únicos perjudicados por el conflicto” y estos, cual buenos alumnos, repiten la lección como un versito.

Paradójicamente, en “el país del piquete” todo parece marchar sobre ruedas: el Poder sigue siendo Poder, sin fisuras ni sobresaltos. Soberbio, arrogante. No hay espacio para desvíos de ningún tipo, ni lugar para un pensamiento alternativo. Nadie se pregunta por las causas ni la historia de los conflictos. ¿Para qué pensar si otro lo puede hacer por mí?

Sin embargo, existen momentos en que surge lo inesperado y en que lo previsible queda en suspenso.

Con el anuncio del Ministro Julio De Vido, acerca de la caducidad de la licencia a Cablevisión para prestar servicio de Internet a través de Fibertel, el Grupo Clarín cayó en su propia trampa: los usuarios de este proveedor se declararon “únicos perjudicados por el conflicto entre el Gobierno y Clarín” y se manifestaron muy disconformes con la situación.

En vano fueron los intentos del multimedio por reconquistarlos. Primero a través de spots televisivos y radiales y de llamados telefónicos a los clientes, que irresponsablemente llamaban a desobedecer la medida del Gobierno e intentaban transmitir tranquilidad a los usuarios. Justo ahora, cuando todos sabemos que Clarín está más nervioso que nunca.

Luego fue el momento del llamado a todos los “ciudadanos comunes” y “usuarios autoconvocados” a que se manifestaran en la mismísima Plaza de Mayo “espontánea y pacíficamente” y, por supuesto, “sin banderías políticas”, en defensa de la empresa que les prestó servicio ilegalmente durante todo este tiempo. Un fracaso rotundo: apenas un puñado de individuos se hizo presente, pese a que dos días antes, Clarín titulaba “Crecen las muestras de apoyo en las redes sociales” y que se aseguraba que el grupo “No al cierre de Fibertel” contaba con más de 80 mil seguidores en Facebook.

Por último, se intentó convencer a las ONG de consumidores para que rechazaran la medida del Gobierno, pero sólo 3 de las 19 entidades respondieron afirmativamente.

A veces no todo es tan lineal. Lo previsible era que los usuarios de Fibertel se manifestaran abiertamente en favor de la empresa, pero no fue así. Apenas un 7% lo hizo en la web y muy pocos, poquísimos, en Plaza de Mayo.

¿Significa esto la desaparición de los medios hegemónicos? ¿Se trata acaso del fin del Grupo Clarín? Por supuesto que no. Quizá sólo sea algo así como una risa en la tristeza. Pero en este caso, una risa socarrona: la del cliente, que “siempre tiene razón”.

Juan Manuel Judez

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